La economía española

La economía española es la quinta más grande de la Unión Europea, al igual que su población, y, medida en términos absolutos, supone la decimotercera economía mundial. Si la medimos en términos de paridad de poder adquisitivo (términos relativos) está también entre las mayores del mundo, lo que encuadra al país entre las naciones desarrolladas o del Primer Mundo. Al igual que las economías típicas de los países europeos más desarrollados, como Alemania o Francia, el sector terciario, es decir, la rama de los servicios, es la que tiene un mayor peso a nivel nacional.

Historia reciente

La historia reciente de la economía española ha estado marcada por dos crisis y una época de bonanza. En la crisis de principios de los años 90 del siglo pasado, la economía de España sufrió tasas de paro superiores al 20%. Posteriormente, tuvo una década de expansión y crecimiento sostenido que duró, aproximadamente, hasta el año 2008, en el que el crecimiento dio paso a una profunda recesión que continúa hasta ahora. En el último año registrado, el 2012, de la misma forma que otras economías de su entorno, la española sufrió una contracción del Producto Interior Bruto, con una disminuición muy fuerte del gasto público y del consumo privado.

El número de empleados, además, se ha incrementado en estos cinco años, y el paro supera ya los seis millones. Las provincias del sur han sido las más afectadas por la recesión, y en zonas como Cádiz o Almería el paro supera el 40%. Como aspecto positivo de la crisis, se puede mencionar que ha eliminado los elevados precios de la vivienda española, propiciados por el alza de los valores inmobiliarios durante la ya mencionada época de bonanza.

Debilidades de la economía española

stock

Desde el punto de vista histórico, la economía nacional ha sufrido al tener una productividad media baja en comparación con la de sus vecinos. En algunos sectores existe una competitividad disminuida.

Los analistas han explicado este fenómeno con diversos factores. Uno de los más populares actualmente es que el sector de la construcción ha tenido un peso excesivo sobre el Producto Interior Bruto (y se trata de un sector que se caracteriza por su poca capacidad de innovación, gran peso del factor humano sobre el tecnológico y la baja productividad). Otros motivos son la tendencia a suplir la inversión en capital con los bajos costes laborales (España vivió durante los tiempos del auge económico una fuerte inmigración de personal poco cualificado y sufre de una tasa muy alta de precariedad laboral), la escasa relación entre universidad y empresa y la baja inversión en I+D.

En cuanto al sistema financiero, durante la primera etapa de la crisis económica del 2008 se mostró robusto, pero, a medida que se prolongaba la crisis, numerosas entidades financieras de pequeño y mediano tamaño requirieron rescates por parte del Gobierno. En su mayoría, la intervención fue propiciada por la presencia de activos sobrevalorados, normalmente propiedades inmobiliarias, que perdieron valor debido a la crisis de las subprime. La reestructuración del sector bancario obligó a un aumento muy importante de la deuda pública.

Fortalezas de la economía española

Pese a que en general se dice que el país tiene una posición deficiente en cuanto al I+D+i, se considera que posee una posición muy importante en una serie de terrenos. En algunos sectores como las energías renovables, en particular la solar, en la biotecnología, en el sector farmacéutico, en el transporte y en las pymes industriales tecnológicas, las empresas española se han consolidado como pioneras a nivel mundial. Otro de los puntos fuertes de la economía española es el clima y el paisaje (aprovechados para ser uno de los países del mundo con una mayor presencia de turistas extranjeros), así como el idioma castellano.